Nosotros le demostramos a nuestra madre cuánto la queremos con un desayuno en la cama, una cena en un restaurante, un ramo de flores, una tarjeta y bombones. Sin embargo, el Día de la Madre es distinto en otros lugares del mundo.

El Día de la Madre —“Dia das Mães”— tiene un valor especial: es la celebración más importante después de la Navidad. Se festeja en mayo y se convierte en una gran reunión familiar que honra a madres, abuelas, tías y hermanas.
Fiel al espíritu festivo del país, una barbacoa en familia es una forma muy popular de celebrar este día. En la mesa no suelen faltar la carne asada, ensaladas generosas, verduras, arroz y alubias. Para el cierre dulce, el clásico brigadeiro (bolitas de leche condensada y cacao) es un imprescindible.

Los orígenes del “Mors dag” se sitúan en 1919, cuando la escritora Cecilia Bååth-Holmberg propuso dedicar un día del año a homenajear a las madres y publicó un folleto con consejos sobre cómo celebrarlo. Las sugerencias, dirigidas a hijos y esposos, incluían despertarlas con una canción, asumir todas las tareas para que pudieran tomarse el día libre y organizar, por la noche, una pequeña ceremonia en señal de profundo agradecimiento.

El Día de la Madre en Tailandia es una ocasión muy especial con una historia fascinante:
• Desde 1950, el Día de la Madre se celebraba en Tailandia el 15 de abril. Sin embargo, en 1976 se trasladó al 12 de agosto para conmemorar el cumpleaños de la reina Sirikit, la Reina Madre de Tailandia.
• El Día de la Madre es festivo nacional en Tailandia. Para celebrarlo, la gente adorna sus casas y lugares de trabajo con luces de colores, decoraciones y retratos de la Reina Madre.
• Otro elemento importante del Día de la Madre es dar las gracias a los monjes budistas del país. Se celebran ceremonias al comienzo del día y los vecinos hacen ofrendas de comida y otros pequeños obsequios.
• Un regalo tradicional es el jazmín, una flor hermosa que se considera símbolo de pureza y delicadeza y que se asocia con la maternidad.