Cremas, arroces, pasta, tartaletas o al vapor: la primavera se sirve con espárragos. Ideas fáciles ¡y ganas de repetir!
¿Cómo elegir los más frescos? Busca puntas cerradas y compactas, tallos firmes y rectos, y color uniforme. Los cortes en la base deben verse húmedos/frescos, no secos ni leñosos. Evita signos de deshidratación: puntas abiertas, tallos blandos o aspecto apagado. Procura que sean de grosor similar para una cocción uniforme.
¿Cómo guardarlos? Como “ramo” en agua: coloca los tallos de pie en un vaso/tarro con 1–2 cm de agua y cubre holgadamente con una bolsa de plástico. Puede mantenerlos frescos en el frigorífico hasta 4–5 días, según su frescura inicial.
Envueltos: envuelve los manojos en papel de cocina ligeramente humedecido y guárdalos en el frigorífico, dentro de una bolsa.
No los laves hasta el momento de usarlos para evitar humedad extra y posible crecimiento bacteriano. Cambia el agua si se enturbia. Recorta 0,5–1 cm de la base si se seca.
Congelar: blanquea 1–2 minutos, enfría en agua con hielo, escurre, seca y congela en porciones. Bien preparados, pueden durar 6–8 meses.
Preparación: lava y corta los espárragos antes de cocinarlos. Aprovecha los tallos y las peladuras para preparar sopas o caldos.