El lado más fresco del verano, en versión dulce

El calor aprieta, ¡pero las ganas de postre no se van de vacaciones! No dejes de probar estas recetas dulces, fresquitas y sin horno, perfectas para el verano.

Si hay tarta, que sea sin horno

Postres caseros para un verano más fresco

Cuando suben las temperaturas, apetecen postres caseros que se disfruten sin complicaciones: fríos, suaves y con ese punto dulce que siempre entra bien. De esos que saben a verano, a sobremesas largas, a meriendas especiales y a pequeños caprichos que convierten cualquier momento en algo especial. Y si además no hace falta encender el horno, mucho mejor. Porque hay placeres que no se toman vacaciones.

La reina del verano

En verano, la fruta lo tiene todo para convertirse en la protagonista de los postres: aporta frescura, color y un dulzor natural que siempre apetece. Además de ser versátil y fácil de combinar, da ese toque ligero y refrescante que tan bien encaja en esta época del año. Melocotones, frutos rojos, mango, melón, sandía o cítricos: cuando entran en escena, el verano sabe todavía mejor.

Postres fríos con fruta

Fruta congelada, un toque helado

La fruta congelada, un básico del verano

Cómo prepararla y tenerla siempre lista

La fruta congelada es uno de esos recursos sencillos que en los meses de calor marcan la diferencia. Además de evitar que la fruta demasiado madura acabe en la basura, es práctica, versátil y perfecta para dar un toque bien frío a muchas preparaciones. Congelarla permite conservarla durante más tiempo y tener siempre a mano un ingrediente ideal para recetas suaves y bien frías.

Pasos

  1. Pélala y córtala en trozos pequeños o medianos.
  2. Colócalos en una bandeja, dejando espacio entre los trozos para que no se peguen.
  3. Llévala al congelador hasta que los trozos estén bien firmes.
  4. Después, ya puedes retirar la bandeja y guardar en el congelador la fruta en bolsas o recipientes hasta que la necesites.

Postres de yogur

El yogur es uno de esos ingredientes que en verano siempre funciona. Aporta frescura, una textura suave y cremosa, y ese punto ligero que resulta perfecto para preparar postres apetecibles sin complicarse demasiado. Además, combina de maravilla con fruta, chocolate o frutos secos, y se adapta a todo tipo de ideas: desde semifríos y vasitos hasta polos, tartas o helados caseros.

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