Imagina morder una fina y dorada capa. Cruje con un leve chasquido y revela una crema tersa y aterciopelada. Ese es el instante en que un éclair te cautiva. Con Thermomix®, ese pequeño toque de pastelería llega a tu casa. El proceso resulta preciso, fácil de seguir y muy relajado.

Los éclairs tienen su origen en Francia y tomaron forma en el siglo XIX de la mano de maestros como Marie-Antoine Carême. El nombre éclair significa “relámpago”. Algunos dicen que el brillo de su glaseado atrapa la luz como un destello fugaz. Otros sostienen que desaparecen tan rápido que el nombre se explica solo. Tal vez sean ambas, y ese es precisamente su encanto.
El clásico de siempre es la crema de vainilla con glaseado de chocolate. Atemporal y maravilloso. A su lado, una colección de imprescindibles:
• chocolate negro, con leche o blanco • café o moca • praliné de pistacho, avellana o almendra • toque afrutado: limón, frambuesa o fruta de la pasión • ideas de temporada: caramelo, caramelo salado, matcha o haba tonka
Y no solo importa el sabor: la textura también cuenta. Piensa en una buena crema pastelera o en una crema muselina sedosa. La clave está en que resulte cremosa y con cuerpo.
Consejo: prescinde del glaseado y extiende una capa fina de queso crema, o pincela con aceite de oliva y espolvorea sésamo, semillas de amapola o sal de hierbas. Mantén los rellenos bien estables para que los éclairs conserven su forma. Con Thermomix®, mezclas finas y cremosas se preparan en un abrir y cerrar de ojos.
Los éclairs son pequeñas obras de arte. Con pasos claros y una técnica firme, puedes hacerlos en tu propia cocina. Thermomix® te ayuda con la temperatura, las emulsiones y la textura; tú te ocupas del sabor, la forma y el brillo. Y después viene lo mejor: emplatar, disfrutar y ver cómo desaparecen en un abrir y cerrar de ojos.