Prepara en casa helados para cada antojo: unos más cremosos, otros más afrutados y ligeros, todos ideales para los días de calor.
Añade trocitos y más sabor
Para intensificar el sabor, puedes incorporar vainilla, chocolate o miel a la base. Y si buscas más textura, añade galletas, frutos secos, bizcocho o brownie troceado justo antes de congelar el helado.
Helados más cremosos
Una base con mayor contenido de grasa (p. ej. nata), ayuda a conseguir una textura más suave y cremosa. Los edulcorantes líquidos, como la miel, el jarabe de maíz, la glucosa o el azúcar invertido, también favorecen una mezcla más estable y con menos cristales de hielo. Y encaja en la receta, un pequeño toque de alcohol, como vodka o un licor de frutas, puede ayudar a que el helado quede más suave al congelarse.
Cuida también la congelación
Para lograr una consistencia más homogénea, enfría bien la base antes de congelarla y utiliza un recipiente poco hondo. Si además cubres la superficie con film transparente, ayudarás a proteger mejor la textura.