Lo conocemos bien: conseguir el huevo perfecto no siempre es tan fácil. A veces queda demasiado duro, otras demasiado líquido… Gracias al control de tiempo y temperatura de Thermomix®, puedes confiar 100% en el resultado esperado. ¿La clave? Siempre huevos en tu punto favorito, sin sorpresas.
Olvídate de estimar y controlar tiempos: con Thermomix® los huevos quedan siempre en su punto. Utiliza huevos medianos (53–63 g) directamente del frigorífico. Selecciona el modo Cocción de huevos y elije el resultado que buscas, ¡así de fácil!
Si no dispones del modo Cocción de huevos, sigue la receta básica y ajusta el tiempo a 14 minutos para un huevo duro perfecto, o sigue las indicaciones para todas las preferencias: elige tu punto y ¡consigue resultados perfectos!
Pocos ingredientes son tan versátiles como el huevo. Nutritivo, sabroso y fácil de preparar, funciona igual de bien en un desayuno tranquilo que en una cena rápida entre semana. Si por la mañana siempre recurres a lo mismo, quizá es el momento de cambiar: además de los clásicos Benedict, los escalfados o la tortilla francesa, en Cookidoo® encontrarás muchas más formas de empezar el día con huevos. Solo tienes que buscar “huevos”, filtrar por “desayuno” y dejarte inspirar.
Pero su potencial va mucho más allá del desayuno. En almuerzos y cenas, los huevos son ese comodín que nunca falla: revueltos, frittatas, quiches, huevos al plato o recetas al horno que apetecen siempre y se adaptan a todo tipo de ocasiones. Son rápidos, completos y capaces de transformar ingredientes sencillos en platos llenos de sabor.
¿Te apetece una idea más delicada? Los soufflés son un entrante ligero, elegante y perfecto para salir de lo cotidiano. Y con Thermomix®, lograr su esponjosidad característica es mucho más fácil. Los soufflés de queso sin gluten son una opción ideal para animarse a probarlos. ¡Te sorprenderán!
En repostería, el huevo es uno de esos ingredientes que lo cambia todo. Aporta estructura, suavidad y esa textura envolvente que hace irresistibles muchos postres clásicos. El sabayon, por ejemplo, tiene ese aire de postre de restaurante, pero en casa se resuelve sin complicaciones: olvídate de remover sin parar al fuego y consigue una crema suave, sedosa y en su punto.
Y si te apetecen otros básicos que siempre funcionan, las natillas, la crema inglesa o la crema de limón son apuestas seguras. Fáciles de preparar y muy versátiles, quedan perfectas solas, con fruta, con galletas o como base y acompañamiento de postres más elaborados. ¡De esas recetas sencillas que siempre apetece repetir!

El huevo crudo o poco cocinado puede formar parte de preparaciones tan apetecibles como una mayonesa casera, un tiramisú o algunas cremas y salsas, pero conviene tener en cuenta unas pautas básicas. Para disfrutarlo con seguridad, este tipo de recetas debe mantenerse siempre en frío y consumirse poco después de prepararlas. Además, es mejor evitar servir elaboraciones con huevo crudo a personas especialmente vulnerables, como niños pequeños, mujeres embarazadas, personas mayores o quienes tienen el sistema inmunitario comprometido.